Con una multitud de familias y una fuerte presencia del Municipio, General Pinedo vivió un emotivo festejo por el Día de Reyes, reafirmando el compromiso de acompañar a la infancia y sostener la ilusión en tiempos difíciles.
La celebración del Día de Reyes se convirtió en una de las jornadas más significativas para los niños y niñas de General Pinedo. En un contexto económico complejo, el Municipio llevó adelante un imponente festejo que puso en el centro a la infancia, la esperanza y la fantasía, valores que se reflejaron en cada sonrisa y en cada gesto de alegría de los más pequeños.
Durante el acto, se compartieron juegos, espectáculos y la entrega de regalos, entendiendo que un obsequio, por más pequeño que sea, representa un verdadero “beso al alma” para los niños, fortaleciendo su ilusión y su fe en el futuro. Tal como lo expresa el eslogan municipal, “donde hay un niño hay fe, esperanza y fantasía”, esa premisa se hizo realidad en cada rincón del festejo.
El intendente Franco Ciuci, quien encabezó la jornada junto a funcionarios municipales y equipos de trabajo, destacó la importancia de sostener estas celebraciones:
“En momentos difíciles como los que vivimos, no podemos permitir que los niños pierdan la ilusión. Este festejo es una forma de decirles que el Estado municipal está presente, acompañando a cada familia y cuidando lo más valioso que tenemos, que son nuestros chicos”, expresó.

Asimismo, el jefe comunal valoró el esfuerzo colectivo que hizo posible el evento:
“Quiero agradecer a todos los funcionarios municipales, trabajadores y colaboradores que hicieron posible este gran festejo. Esto demuestra que cuando hay compromiso y trabajo en equipo, los resultados llegan y se traducen en felicidad para nuestra comunidad”, remarcó Ciuci.
La presencia activa de funcionarios municipales y distintas áreas del Municipio reafirmó el rol del Estado local como garante de inclusión, contención y acompañamiento social, especialmente en fechas tan significativas para la niñez.

El festejo de Reyes en General Pinedo dejó una postal imborrable: niños felices, familias reunidas y un Municipio presente, sosteniendo la esperanza y la fantasía como pilares fundamentales para construir futuro.