La Orquesta Sinfónica del Chaco no puede convertirse en rehén de disputas personales, internas sindicales, ni intereses particulares.
Detrás de una serie de cuestionamientos que pretenden instalar la idea de una institución en crisis, aparecen versiones cruzadas, conflictos laborales y acusaciones que deberían ser demostradas con documentación y no utilizadas como herramientas de presión.
“La pelota no se mancha”, dijo alguna vez Diego Maradona. Y salvando las enormes distancias, podría aplicarse el mismo principio a una institución que forma parte del patrimonio cultural del Chaco: la Sinfónica tampoco debería mancharse por disputas personales.
La Orquesta Sinfónica del Chaco, constituye una de las estructuras culturales más importantes de la provincia. Sus músicos, directores y trabajadores forman parte de un patrimonio que excede largamente a cualquier funcionario de turno, gestión política o conducción sindical.
Por eso resulta preocupante que una discusión interna termine transformándose en una campaña de desprestigio contra toda la institución.
¿Conflicto institucional o disputa de intereses?
En las últimas semanas comenzaron a circular versiones sobre supuestos problemas dentro del ámbito del Instituto de Cultura, y, particularmente, alrededor de la Sinfónica.
Algunas de esas versiones fueron reproducidas públicamente por personas vinculadas al ambiente cultural y educativo, específicamente un Directivo de la Universidad Popular, quien manifestó textualmente que la misma habría sido formada en el año 1968, muy alejado de los hechos porque una cosa es una orquesta de cámara que una sinfónica, además declama que una sinfónica se compone con 40 o 45 músicos algo muy alejado a lo que fue.
Para las personas que dicen que la sinfónica tenía tantos integrantes les solicito antes de opinar y dar declaraciones, vean que la primer presentación que figura dentro de los archivos de otra institución que maneja el Instituto de Cultura el Museo Alumni y en su primer presentación se observa que solo la integran 23 personas más el Director Victor Falkenmeyer.
Pero la pregunta que corresponde hacerse es sencilla: ¿cuánto de lo que se está difundiendo responde a información documentada y cuánto surge de conflictos personales o intereses particulares?
Una historia que merece ser conocida
Quienes hoy hablan de la Sinfónica deberían conocer también su historia.
La creación de la Orquesta no apareció de la nada. Hubo gestiones, nombres y decisiones políticas e institucionales que hicieron posible que el Chaco pudiera contar con una estructura sinfónica propia.
En ese proceso tuvieron participación personas vinculadas a la cultura y dirigentes de aquella época, entre ellos Yolanda Pereno de Elizondo y el entonces gobernador de facto General Serrano, en un contexto histórico particularmente complejo.
Incluso hubo un intento previo que no llegó a concretarse y posteriormente se avanzó en la creación formal de la estructura.
Quien escribe estas líneas tiene, además, un vínculo familiar y personal con aquella historia. Cuando era niño, mi madre trabajaba en el tercer piso de Casa de Gobierno.
Por circunstancias familiares y porque no tenían con quién dejarme, muchas veces terminaba al cuidado del Gram Maestro Victor Falkenmeyer cuando el Coronel Zuconi era ministro de Gobierno <cultura y Educación.
Recuerdo aquel salón enorme, ubicado junto a los ascensores, donde ensayaban el Coro Polifónico, los Niños Cantores del Chaco y la Sinfónica. Yo, musicalmente hablando, no servía ni para tocar el timbre: probablemente hubiera sido capaz de desafinar hasta una puerta.
Pero crecí viendo de cerca aquella actividad cultural.
Por eso mi defensa de la Sinfónica no nace de una conveniencia política ni de una disputa sindical. Nace también de una cuestión de memoria.
Los conflictos laborales siempre existieron y Cultura tuvo conflictos durante décadas más en la ex gestión.
Los trabajadores provinciales tuvieron históricamente canales gremiales para plantear sus reclamos y, en ese ámbito, UPCP ocupó un lugar central como organización representativa de los empleados públicos provinciales.
Con el paso del tiempo aparecieron también otras organizaciones sindicales, entre ellas ATE y la CTA, con presencia o pretensión de representación en distintos ámbitos del Estado.
El derecho de los trabajadores a organizarse y reclamar debe ser respetado.
Pero también corresponde formular preguntas cuando determinadas organizaciones aparecen interviniendo en conflictos específicos y dividen dentro del mismo organismo las representaciones, será que UPCP no los representan?
Las preguntas que todavía esperan respuestas
Si existen sindicatos actuando en el ámbito de Cultura, corresponde conocer con precisión a quiénes representan, cuántos afiliados tienen y desde cuándo poseen representación efectiva en ese organismo.
El conflicto alrededor de un músico
Según lo planteado por personas vinculadas al ámbito, uno de los conflictos habría comenzado alrededor de la situación contractual de un joven músico que no habría renovado su contrato luego de episodios que incluyeron según esa versión agresiones verbales, arengas de carácter político y cuestionamientos hacia funcionarios.
La Sinfónica está por encima de todos
Los músicos pasan.
Los funcionarios pasan.
Los directores pasan.
Los sindicatos pasan.
Las gestiones políticas también pasan.
La cultura queda.
La Orquesta Sinfónica del Chaco pertenece al patrimonio cultural de todos los chaqueños y no debería quedar atrapada en una disputa donde cada sector intenta imponer su propia versión.
Quienes tengan denuncias concretas tienen todo el derecho de formularlas.
Quienes tengan pruebas deben presentarlas.
Quienes tengan reclamos laborales deben canalizarlos.
Y quienes tengan responsabilidades institucionales deben responder.
Pero una cosa es denunciar irregularidades y otra muy distinta es utilizar un conflicto particular para intentar instalar que toda una institución está desprestigiada.
Que hablen los documentos
La discusión debería abandonar el terreno de los rumores. Si hubo amenazas o agresiones, que aparezcan las actuaciones.Si hubo irregularidades contractuales, que se conozcan los contratos.
Si existen afiliaciones sindicales, que se informe la representación.
Y si existen responsabilidades dentro del Instituto de Cultura, que se determinen con documentación.
Porque la Sinfónica no pertenece a una camarilla, a un sindicato, a un funcionario ni a un grupo de músicos. Pertenece al Chaco.
Y quienes pretendan defenderla deberían empezar por una regla elemental: no mancharla con acusaciones que no puedan demostrar.
La pelota no se mancha. Y la Sinfónica tampoco.