El Gobierno nacional anunció un anticipo financiero de hasta $400.000 millones para provincias en crisis, entre ellas Chaco. Pero hay que decirlo sin vueltas: no es ayuda, es deuda.
No hay montos definidos. No hay fechas claras. Y la distribución queda en manos del Ministerio de Economía.
Discrecionalidad total.
Este “auxilio” deberá devolverse dentro del mismo año, con una tasa del 15% anual y con la posibilidad de que Nación retenga automáticamente recursos coparticipables.
Es decir: hoy parece un alivio, pero mañana condiciona aún más a la provincia. Y acá aparece el verdadero impacto, el que se siente todos los días, porque cuando una provincia se endeuda para sostenerse, el ajuste no desaparece: se traslada se traslada al empleado público, al trabajador de la salud, al docente, al personal de seguridad, a cada trabajador del Estado provincial.
Con salarios que vienen perdiendo contra la inflación, con ingresos que quedan cada vez más atrasados frente al costo de vida, y con servicios que no dejan de aumentar, el margen es cada vez menor.
El resultado es claro: menos poder adquisitivo, más dificultades para llegar a fin de mes, y una caída sostenida del consumo que golpea a toda la economía local.
Porque cuando el trabajador pierde, pierde el comercio, pierde la actividad y pierde la comunidad.
Este esquema no resuelve los problemas de fondo.
No fortalece a la provincia.
No genera previsibilidad.
Solo compra tiempo.
Tiempo a costa de más deuda, más dependencia y más presión sobre los mismos de siempre.
Hoy se presenta como asistencia.
En la práctica, es un mecanismo que profundiza la recesión y posterga soluciones reales.
Y mientras tanto, en Chaco, la realidad es cada vez más evidente: el esfuerzo recae sobre quienes viven de su trabajo, mientras las decisiones se toman lejos de esa realidad.
No es una contradicción: lo que denunciamos es justamente que después de quitar recursos genuinos, ahora Nación ofrece endeudamiento de corto plazo como si fuera una solución.
Eso no es federalismo.
Es trasladar el costo de la crisis a la gente.