La muerte de una mujer de la comunidad Qom en la localidad de Villa Río Bermejito volvió a poner bajo la lupa al sistema de salud pública del Norte Chaqueño, en medio del escándalo por la denominada “médica trucha” y una cadena de presuntas irregularidades que ahora podrían derivar en nuevas responsabilidades penales y administrativas.
El caso, según denunció la familia de la víctima, expone una dramática secuencia de desidia, improvisación y falta de controles dentro del hospital local, donde además de la falsa profesional estarían involucradas al menos cuatro enfermeras que participaron de la atención sanitaria.
El relato del hijo de la fallecida reconstruye una mañana que terminó en tragedia. Según sostuvo, su madre comenzó a sentir una fuerte opresión en el pecho que luego derivó en un dolor persistente. Conociendo que padecía hipertensión, decidió solicitar una ambulancia, pese a que su vivienda se encontraba a escasos 200 metros del hospital.

La ambulancia llegó al domicilio conducida por una enfermera, quien resolvió trasladarla inmediatamente hasta el centro de salud. Lo que parecía una asistencia rápida terminó convirtiéndose, según denuncia la familia, en una escena desesperante.
Era fin de semana. Al ingresar al hospital, le tomaron la presión y le colocaron un oxímetro. Allí comenzó una atención marcada por la improvisación: cuatro enfermeras intervenían mientras una de ellas iba y venía desde un sector donde se encontraba la supuesta profesional médica, quien —según el relato— nunca apareció inicialmente frente a la paciente.
La orden habría sido concreta: aplicar un medicamento inyectable.
El hijo asegura que antes de la aplicación exhibió reiteradamente un carnet donde constaban las alergias de su madre. Aun así, la medicación fue suministrada por vía intravenosa.
“Pasaron apenas segundos y empezó a convulsionar. Quedó dura”, relató con dolor.
La escena posterior es aún más grave según la denuncia. La mujer habría fallecido prácticamente de inmediato y, siempre de acuerdo al testimonio familiar, la supuesta médica se presentó luego en el lugar, observó la situación y se retiró sin brindar explicaciones. Solo quedó una enfermera para comunicar oficialmente el fallecimiento.
Con el correr de los días, el hijo comenzó a atar cabos. Al observar en redes sociales las denuncias públicas contra una presunta falsa médica que trabajaba en la zona, el apellido le llamó la atención. Movido por la angustia, pidió revisar el certificado de defunción de su madre y descubrió que quien figuraba como profesional interviniente era justamente la persona hoy detenida.
La conmoción familiar se transformó entonces en denuncia formal.
“Tal vez las enfermeras solas podían estabilizarla, pero quien tenía que salvarla era una falsa médica”, expresó el denunciante, convencido de que su madre murió como consecuencia de una mala praxis y de un sistema sanitario colapsado por la falta de controles.
A más de una semana de presentada la denuncia, la Fiscalía de Juan José Castelli citó al hijo para prestar declaración testimonial. Mientras tanto, la falsa profesional permanece detenida en Presidencia Roque Sáenz Peña.
Sin embargo, el foco de las críticas ya no apunta únicamente a ella. La familia cuestiona que ninguna medida haya sido tomada contra las autoridades responsables del hospital, ni contra la Dirección del establecimiento ni contra la Jefatura de Zona Sanitaria, pese a que la falsa médica habría trabajado durante meses dentro del sistema público.
El caso también comenzó a generar temor y tensión interna entre trabajadores sanitarios. Según trascendió, varios enfermeros estarían dispuestos a declarar y aportar información sobre otras situaciones irregulares ocurridas en el hospital y sobre cómo se habría permitido el ingreso y desempeño de personas sin controles suficientes.
La muerte de esta mujer Qom no solo reabre el debate sobre las responsabilidades penales individuales. También desnuda una estructura sanitaria vulnerable en una de las regiones más postergadas del Chaco, donde los sectores más humildes quedan muchas veces atrapados entre la precariedad, el silencio y el abandono estatal.